22 MAESTROS (6)

POETAS NIÑOS

Pablo Neruda

Chile, 1904 – 1973

Los enamorados. Quién eres tú. Quién eres.

Pensando, enredando sombras en la profunda soledad.
Tú también estás lejos, ah más lejos que nadie.
Pensando, soltando pájaros, desvaneciendo imágenes,
enterrando lámparas.
Campanario de brumas, qué lejos, allá arriba!
Ahogando lamentos, moliendo esperanzas sombrías,
molinero taciturno,
se te viene de bruces la noche, lejos de la ciudad.
Tu presencia es ajena, extraña a mí como una cosa.
Pienso, camino largamente, mi vida antes de ti.
Mi vida antes de nadie, mi áspera vida.
El grito frente al mar, entre las piedras,
corriendo libre, loco, en el vaho del mar.
La furia triste, el grito, la soledad del mar.
Desbocado, violento, estirado hacia el cielo.
Tú, mujer, qué eras allí, qué raya, qué varilla
de ese abanico inmenso? Estabas lejos como ahora.
Incendio en el bosque! Arde en cruces azules.
Arde, arde, llamea, chispea en árboles de luz.
Se derrumba, crepita. Incendio. Incendio.
Y mi alma baila herida de virutas de fuego.
Quien llama? Qué silencio poblado de ecos?
Hora de la nostalgia, hora de la alegría, hora de la soledad,
hora mía entre todas!
Bocina en que el viento pasa cantando.
Tanta pasión de llanto anudada a mi cuerpo.
Sacudida de todas las raíces,
asalto de todas las olas!
Rodaba, alegre, triste, interminable, mi alma.
Pensando, enterrando lámparas en la profunda soledad.
Quién eres tú, quién eres?

La carta de los enamorados representa el hedonismo, la aventura sentimental, la variedad de amantes y en un sentido más amplio, de opciones en la vida. Simboliza el conflicto de los mortales por el cual la elección de un camino supone dejar de lado otros, por tanto significa la encrucijada y su resolución: el compromiso. Cada baraja del Tarot elige un mundo simbólico; las más centradas en lo cotidiano representan una pareja, quedándose con el primero de sus significados; las que buscan una exploración más profunda, o se atienen a la fórmula antigua, suelen ilustrar los enamorados como un personaje eligiendo o dudando entre dos amantes, lo que alude al segundo significado, más arcano, el de la decisión.

Soy el tigre.
Te acecho entre las hojas
anchas como lingotes
de mineral mojado.
El río blanco crece
bajo la niebla. Llegas.
Desnuda te sumerges.
Espero.
Entonces en un salto
de fuego, sangre, dientes,
de un zarpazo derribo
tu pecho, tus caderas.
Bebo tu sangre, rompo
tus miembros uno a uno.
Y me quedo velando
por años en la selva
tus huesos, tu ceniza,
inmóvil, lejos
del odio y de la cólera,
desarmado en tu muerte,
cruzado por las lianas,
inmóvil en la lluvia,
centinela implacable
de mi amor asesino.

Mis enamorados son Pablo Neruda, nacido Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, que va un paso más allá que San Juan de la Cruz en mi lista de maestros por el mismo motivo que el arcano 6, los enamorados, sigue al 5, el sacerdote. Éste simboliza la elección de un amor (el amor a Dios para las almas espirituales y el amor a un esposo para los prosaicos) en el momento mismo del enamoramiento, llevado por un impulso de entrega absoluta que supone un compromiso irreflexivo. Los enamorados encarnan el momento siguiente, cuando el amante se da cuenta de que había otras opciones, y que tal vez ha perdido algo mejor. Su mundo ya no es redondo, perfecto y sagrado, la tentación ha irrumpido en él, y si después de esta crisis se refuerza en su compromiso anterior, éste ya no será involuntario, forjado en el apego animal, sino plenamente humano y más alto.

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha .de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella).
Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!
Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la tierra es una fruta negra que el cielo muerde.
Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.

Siguiendo este camino simbólico, también puede ocurrir que el enamorado se quede fotografiado en el momento de la indecisión, que llegue incluso a concluir que elegir es malo, que hay que vivir en esa variedad e incertidumbre. Se produce entonces una inversión moral; la concupiscencia, la infidelidad, ya no deben ser reprimidas para llegar a la unidad, al contrario, se convierten en el objetivo, para el cual hay que reprimir la posesión de un solo objeto, al que se supone celamos y nos aferramos por miedo.

Sabrás que no te amo y que te amo
puesto que de dos modos es la vida,
la palabra es un ala del silencio,
el fuego tiene una mitad de frío.
Yo te amo para comenzar a amarte,
para recomenzar el infinito
y para no dejar de amarte nunca:
por eso no te amo todavía.
Te amo y no te amo como si tuviera
en mis manos las llaves de la dicha
y un incierto destino desdichado.
Mi amor tiene dos vidas para armarte.
Por eso te amo cuando no te amo
y por eso te amo cuando te amo.

Ahí se encuentra la poesía de Pablo, en la multiplicación de las mujeres, la forma de vivirlas, amarlas y contarlas (en número y en ficción), y en su poesía la mujer es la hembra primate y es la amante humana, la igual, la ficción perfecta, la belleza impersonal y asexual, el vacío y la madre, el ciudadano de Walt, el Dios de Juan, el Dios de Inés, el pájaro de Saint John Perse, el bárbaro de Arthur; es todo.

Plena mujer, manzana carnal, luna caliente,
espeso aroma de algas, lodo y luz machacados,
qué oscura claridad se abre entre tus columnas?
Qué antigua noche el hombre toca con sus sentidos?
Ay, amar es un viaje con agua y con estrellas,
con aire ahogado y bruscas tempestades de harina:
amar es un combate de relámpagos
y dos cuerpos por una sola miel derrotados.
Beso a beso recorro tu pequeño infinito,
tus imágenes, tus ríos, tus pueblos diminutos,
y el fuego genital transformado en delicia
corre por los delgados caminos de la sangre
hasta precipitarse como un clavel nocturno,
hasta ser y no ser sino un rayo en la sombra.

No diré nada de la biografía de Pablo, que es accesible y cercana en el tiempo, por lo que no creo poder aportar gran cosa, sí voy a atreverme a dar una hipótesis que podría explicar la plenitud de su vida artística; por qué obtuvo todo lo que puede pedir un escritor, reconocimiento popular, prestigio literario, amigos y amantes reales.

Un escritor aspira a hacer dos cosas con su oficio: expresarse y comunicarse. Lo primero le permite desahogar pasiones que el mundo real bloquea, con un sistema de significados erróneo, insuficiente, o sencillamente con su corporeidad. Entonces el insatisfecho con ese mundo tiene que construir otro mundo con las palabras. Lo segundo le permite sentir que no está solo, y hacer sentir a otros que no están solos, sea esto verdad o no.

Para realizar la expresión de un mundo nuevo y dejar ese magisterio a los poetas que vendrán, hay que usar la ruptura, cierto desprecio por el mundo y lo anterior, cierto rencor contra los hombres, cierta ira. Tiene ventaja el despegado, el misántropo, el antipático, el iconoclasta, el raro. Para comunicarse, en cambio, es necesaria la empatía, el deseo de amparo, de afecto. Hay que glorificar la amistad, la hermandad. Hay que querer que otros entiendan y buscar formas sencillas que se lo haga fácil, hay que ser más vanidoso que orgulloso, preferir que otros te consideren bueno a considerarte bueno. Pablo es uno de esos raros ejemplares de genio que encuentran un equilibrio perfecto entre las dos cosas.

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.
El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.
Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos,
aterido, muriéndome de pena.
Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.
Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.
Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

Su propio erotismo es un ejemplo de equilibrio entre opciones. Amó y se comprometió con varias mujeres, muy diversas, ninguna fue coronada como mujer de su vida, todas lo fueron en su momento. Cuando le preguntaban en quién estaban inspirados sus Veinte poemas de amor apelaba a las fantasmales Marisol y Marisombra. Tenía uno de esos corazones a los que les resulta muy natural comprender la humanidad como un todo, luchar por las injusticias, resistir presiones externas, abstractas, pero les cuesta afrontar los conflictos íntimos y las elecciones pequeñas. Esto pone algunos puntos negros en su biografía, como el abandono de una hija, algunos puntos luminosos, como la rebeldía primordial.

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