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Escritores acuario. En el país de las maravillas

Un individuo descrito a través de la estructura simbólica que contiene su signo del zodiaco es un arquetipo, es decir, un número limitado de atributos pertenecientes a diversas categorías lo definen de forma no exhaustiva, pero universal. El resultado coincide con el esquema de un personaje de ficción.

Por ejemplo, una descripción posible del Sherlock Holmes de Doyle sería la siguiente:

Un individuo inteligente, con grandes dotes analíticas, en especial para la deducción. Observador, meticuloso, maniático, solitario. Su temperamento es intenso, pero raramente expresa sus emociones; es honrado y fiel a sus principios, pero con cierto desapego sarcástico derivado de su visión distante y racional. Su innata curiosidad lo inclina a la investigación, y el gusto por ejercitarla le pone a veces en lugares o situaciones extrañas, lo que no debe confundirse con un espíritu aventurero, pues no busca la peripecia en sí, sino el placer intelectual de satisfacer su curiosidad, que a menudo indaga sobre la naturaleza humana. Disfruta con el hecho de ser diferente.

Sherlock (2010). BBC. Una de las últimas recreaciones de las aventuras del detective, excelente, en la que un Holmes del siglo XXI es interpretado por Benedict Cumberbatch, y Watson es un soldado recién llegado de Afganistán con una cojera que su nuevo compañero de piso describe como "somática". El actor es Martin Freeman, el Tim de The Office (2001), la versión británica, primigenia y sublime

Bien, pues la astrología (la de verdad), definiría un individuo de determinado signo con un discurso semejante. La descripción anotada en el párrafo anterior es la de un acuario típico, y Sherlock Holmes es un personaje acuario en mi opinión y en la de muchos astrólogos a los que me gusta leer. Conan Doyle lo hizo nacer erróneamente el 6 de enero, fecha correspondiente a un personaje capricornio. Considero la astrología una forma de ficción o, si así suena más respetable, de literatura.

Esta es la primera entrada de una serie en que algunos escritores queridos van a ser clasificados en base a un atributo inusual: la constelación del zodiaco que rigió su nacimiento. Hoy hablaré de lo que E.T.A Hoffmann, Lord Byron, Sthendal, August Strindberg, Charles Dickens, Lewis Carroll, G. A. Bécquer, Anton Chejov, Nikolai Semionovich Leskov, Jules Verne, James Joyce, Edith Warthon, Virginia Woolf, Paul Auster, Hening Mankell, John Ford, François Truffaut, Charles Darwin o Mozart, todos ellos acuario, tuvieron en común como creadores (y como personajes, creados por sus lectores al investigar e imaginar sus vidas).

El proyecto de agrupar autores nacidos entre el 20 de enero y el 19 de febrero me resulta divertido, y no más inútil o arbitrario que hacerlo con los que fueron españoles, románticos, homosexuales o mujeres.

Acuario es el undécimo de los doce signos de zodiaco, casi al final de la rueda kármica, donde ha superado la prueba de la experiencia (Capricornio), y se enfrenta a la revelación de la fe (Piscis); así, el destino del autor-personaje acuario es ir más allá de las figuras de autoridad y de las verdades relativas transmitidas por los padres y la tradición, en busca de una sabiduría más amplia y de una verdad superior.

"Nadie podría imaginar algo tan extraño y maravilloso como lo que le sucedió a mi pobre amigo, el joven estudiante Nathaniel, y que voy a referirte, lector. ¿Acaso no has sentido alguna vez tu interior lleno de extraños pensamientos? ¿Quién no ha sentido latir su sangre en las venas y un rojo ardiente en las mejillas? Las miradas parecen buscar entonces imágenes fantásticas e invisibles en el espacio y las palabras se exhalan entrecortadas. En vano los amigos te rodean y te preguntan qué te sucede. Y tú querrías pintar con sus brillantes colores, sus sombras y sus luces destellantes, las vaporosas figuras que percibes, y te esfuerzas inútilmente en encontrar palabras para expresar tu pensamiento." El hombre de la arena (1818)

En este sentido, la acción kármica en la vida emocional del creador-personaje acuario consiste en desapegarlo de lo seguro y estable, lo que se traduce en una infancia marcada por situaciones de desarraigo. Aunque la realidad no sea dramática, el niño-creador-acuario siempre vivirá con gran intensidad los conflictos en casa, y será muy sensible a todo lo que proceda de la figura paterna.

La orfandad, el abuso o la carga de los padres, las dificultades del matrimonio, los celos, el divorcio, las relaciones eróticas, el abandono de la pareja o de los progenitores, la lucha interna entre una oposición a lo establecido y el deseo de ser reconocido por esa misma estructura que se repudia, ya sea ésta el padre, la clase, el estado o la divinidad; todos estos son temas recurrentes en la obra del creador-acuario.

"Nos habíamos casado con dos hermanas. Este vínculo adicional entre nosotros, tal como lo considerarían algunos, en realidad sirvió sólo para apartarnos más. Su esposa me conocía bien. Nunca, estando ella presente, mostré mis celos o rencores secretos, pero aquella mujer los conocía tan bien como yo. Nunca, en aquellos momentos, levanté mi vista sin encontrar la suya fija en mí; nunca miré al suelo o hacia otra parte sin tener la sensación de que seguía vigilándome. Para mí era un alivio inexpresable cuando disputábamos, y fue un alivio todavía mayor cuando, encontrándome en el extranjero, me enteré de que había muerto. Tengo ahora la sensación de que era como si se hallara suspendida sobre nosotros una extraña y terrible prefiguración de lo que ha sucedido desde entonces. Tenía miedo de ella, me obsesionaba; su mirada fija vuelve ahora hacia mí como el recuerdo de un sueño oscuro, haciendo que se enfríe mi sangre." Confesión encontrada en una prisión de la época de Carlos II (1840)

La solución de este karma trae consigo grandes recompensas, y el creador-personaje-acuario que consigue superar los traumas del matrimonio y la paternidad, ya en su vida privada, ya usando su obra como catársis, llega a ser de una fidelidad perfecta al hogar y a la familia, amante y amado padre y esposo.

Las creadoras acuario tienen una dificultad añadida, pues la feminidad es ya de por sí una carga biológica y espiritual, y son notables los casos en que lo irresoluble de esa prueba kármica en una intensa creadora-personaje-acuario como Woolf o Warthon, acaba devastando su mente y su cuerpo.

"Pero esta ciudad hacia la que viajamos carece de piedra y carece de mármol, pende eternamente, se alza inconmovible, y tampoco hay rostro, y tampoco hay bandera, que reciba o dé la bienvenida. Deja pues que tu esperanza perezca; abandono en el desierto mi alegría; avancemos desnudos. Desnudas están las columnatas, a todos ajenas, sin proyectar sombras, resplandecientes, severas. Y entonces me vuelvo atrás, perdido el interés, deseando tan sólo irme, encontrar la calle, fijarme en los edificios, saludar a la vendedora de manzanas, decir a la doncella que me abre la puerta: Noche estrellada. -Buenas noches, buenas noches. ¿Va en esta dirección? -Lo siento, voy en la otra." Cuarteto de cuerda (1921)

Otras características que definen un signo zodiacal son el elemento que lo rige y su naturaleza o temperamento, que también tienen que ver con el destino de ese signo en el mundo: para qué ha sido dotado. En el caso de Acuario, su elemento es el aire, que comparte con Géminis y Libra, y pertenece con Tauro, Leo y Escorpio al grupo de los llamados signos fijos (organizadores).

El elemento aire lo liga simbólicamente al mundo de las ideas, la razón, la palabra, el norte, la noche, el palo de espadas de la baraja española y a las picas del Póker. Este elemento dota al creador-personaje acuario de capacidad para vivir a través de lo mental y aunque, como todo ser humano, tiene una parte pasional y física, necesita traducir a ideas o valores todo lo que proceda de ella, para poder asimilarlo y expresarlo.

Acuario puede ser sarcástico, ingenioso, encantador; aunque pocas veces le importa convencer a los demás de algo, si se lo propone es el más elocuente de los creadores, pero está incapacitado para la fe. Acuario duda de todo aquello que no puede pensarse, que sólo puede sentirse o creerse y, sin embargo, todo lo que tenga que ver con lo sobrenatural le atrae poderosamente, tal vez por lo mucho que revela acerca de la psicología humana.

"Densa niebla cubría el pueblo, cuando, en la Noche Vieja de 1883, regresaba a casa. Pasando la velada con un amigo, nos entretuvimos en una sesión espiritualista. Las callejuelas que tenía que atravesar estaban negras y había que andar casi a tientas. Entonces vivía en Moscú, en un barrio muy apartado. El camino era largo; los pensamientos confusos; tenía el corazón oprimido... "¡Declina tu existencia!... ¡Arrepiéntete!", había dicho el espíritu de Spinoza, que habíamos consultado. Al pedirle que me dijera algo más, no sólo repitió la misma sentencia, sino que agregó: "Esta noche". No creo en el espiritismo, pero las ideas y hasta las alusiones a la muerte me impresionan profundamente." Una noche de espanto (1884)

Sin embargo, el ejercicio de la mente abarca tanto lo racional como lo espiritual. Acuario no deja nunca de hacerse preguntas de naturaleza moral, y no acaba de resignarse a los juegos de palabras del creador-géminis, ni al cinismo (a veces fingido) del creador-libra, porque para Acuario la verdad es una cosa seria. En esto se encuentra espiritualmente unido a Sagitario -Swift, Flaubert, Eça de Queiroz, Emily Dickinson, Mark Twain, William Blake, Rilke, Beethoven-, y es habitual que exista empatía entre creadores contemporáneos de estos signos, a pesar de lo complejo de sus caracteres.

El motivo último por el que un obstinado Acuario puede pasar décadas estudiando, investigando o escribiendo novelas, es siempre exponer el funcionamiento de un sistema complejo de causas y efectos, cuyo significado sea universalmente inteligible y cuyas consecuencias pudieren verificarse. La verdad de un caso policiaco,  la verdad de la psicología humana, la verdad de la naturaleza, la verdad del misterio.

"Corre, corre en su busca, llega al sitio en que la ha visto desaparecer; pero al llegar se detiene, fija los espantados ojos en el suelo, permanece un rato inmóvil; un ligero temblor nervioso agita sus miembros, un temblor que va creciendo, que va creciendo y ofrece los síntomas de una verdadera convulsión, y prorrumpe al fin una carcajada, una carcajada sonora, estridente, horrible. Aquella cosa blanca, ligera, flotante, había vuelto a brillar ante sus ojos, pero había brillado a sus pies un instante, no más que un instante. Era un rayo de luna, un rayo de luna que penetraba a intervalos por entre la verde bóveda de los árboles cuando el viento movía sus ramas." El rayo de luna (1862)

Por eso Acuario no se interesa por las anécdotas o las particularidades, sino es para buscar leyes generales que describan las estructuras. Esto le da ventaja en todo lo que suponga unir técnica y creatividad. En la creación es sorprendentemente habilidoso para encontrar una fórmula que le sirva, con una estructura más o menos compleja, y repetirla o profundizar en ella hasta agotar todas sus posibilidades de expresión.

Acuario trabaja investigando una realidad constituida por el legado de la tradición y la cultura, para comprenderla y organizarla, pero con el ánimo de ir más allá (ésta es, como expliqué más arriba, su prueba kármica), lo que le lleva a intuir las formas o los temas del futuro. En literatura, los acuario con talento llegan a ser pioneros de un estilo o de unos temas que han de sacudir su entorno y dejar una huella indeleble. Animo al lector interesado (que será tan raro como yo), a volver a la lista de autores acuario expuesta más arriba y podrá comprobar que todos ellos han influido claramente en autores posteriores, a veces varias generaciones después de haber muerto.

"¡Su hogar! Miró a su alrededor, repasando todos los objetos familiares que durante tantos años había limpiado de polvo una vez por semana, mientras se preguntaba de dónde provendría tanto polvo. Tal vez no volvería a ver todos aquellos objetos familiares, de los cuales jamás hubiera supuesto verse separada. Y sin embargo, en todos aquellos años, nunca había averiguado el nombre del sacerdote cuya foto amarillenta colgaba de la pared, sobre el viejo armonio roto, y junto al grabado en colores de las promesas hechas a la beata Margaret Mary Alacoque. El sacerdote había sido compañero de colegio de su padre. Cada vez que éste mostraba la fotografía a su visitante, agregaba de paso: -En la actualidad está en Melbourne." Eveline, de Dublineses (1914)

Esa otra vida que el creador-acuario lleva en la verdad y el futuro que su imaginación construye lo abstrae poderosamente, y es la fuente de sus habituales manías, su hipocondria y del perfeccionismo que muchas veces le impide delegar responsabilidades y medir sus fuerzas ante la magnitud del trabajo que se impone.

El creador-acuario padece ansiedad crónica, tiene la sensación de ir siempre corriendo, lo que es reflejo de un verdadero movimiento espiritual en busca de esa fe que promete Piscis (el siguiente en la rueda zodiacal) y a la que la herencia saturnal de Capricornio le impide confiarse del todo.

Si no consigue canalizar de algún modo la constante actividad mental, la obsesión por transformar en ideas su impresión de las cosas bellas y ese afán de luchar contra lo que es, en favor de lo que debería ser, padece enfermedades somáticas que pueden llegar a ser graves. Esta debilidad, si puede llamarse así, lo pone en situación de comprender muy bien la enfermedad mental, la obsesión, de intuir con certeza lo insondable de la estupidez y la maldad humanas; aunque le repugnen no las juzga, lo que le permite narrarlas mejor que nadie salvo, tal vez, Escorpio -Sor Juana Inés de la Cruz, Stevenson, Dostoievski, Camus, Fuentes, Scorsesse-.

"Inconscientemente, mientras gesticulaba, tocó la mano de la señora de Rênal, que ésta había apoyado sobre el respaldo de una de esas sillas de mimbre que suelen tenerse en los jardines. La mano se retiró con brusca celeridad, pero Julián pensó entonces que era deber ineludible suyo conseguir que aquella mano no se retirase cuando sintiera el contacto de la suya. La idea de que tenía un deber que cumplir, y de que correría el ridículo más espantoso si no lo cumplía, desterró al punto hasta la sombra de placer de su corazón." Rojo y negro (1830)

Sobre todos los dones del escritor-acuario reina el de conseguir que el mundo que habita sólo en su imaginación parezca más verdadero que la realidad, porque es capaz de captar la estructura de las ideas, la forma en que las personas creemos ver las cosas, de modo que, aunque no conozca una realidad, sabe contar cómo la vería el lector si pudiera.

Algunos especímenes avanzados de este signo, como el llamado Lewis Carroll, fueron capaces de imaginar ese país maravilloso y, por qué negarlo, también algo oscuro (siempre hay secretos en la vida y la obra de un creador de signo fijo), remando en un bote bajo los oblicuos rayos del sol poniente, entre el zumbido de los insectos acuáticos, ante los ojos exigentes y asombrados de las hermanas Lidell, y de hacerlo realidad según lo iba narrando.

A estas alturas no se si es necesario advertirlo pero me gustaría desalentar cualquier interpretación irónica de esta entrada. Creo estar incapacitada para las bromas ingeniosas, sobre todo si son tan largas.

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ARC

ARC son las iniciales de Art Renewal Center, algo más que una academia de arte figurativo a la que quiero rendir un humilde homenaje en este blog. El Art Renewal Center se encuentra físicamente en Nueva York, y en cuanto al mundo virtual, estrenó en septiembre del 2000 una web en la que pronto había registrado 65.536 imágenes, que han ido en aumento desde entonces. Las secciones de la web incluyen la presentación y declaración de principios de ARC (Home), la descripción de su filosofía (Philosophy) de la que recomiendo la lectura del artículo: Arte abstracto: ni abstracto, ni arte, firmado por Fred Ross, Chairman of ARC. Artículos, concursos, la tienda y, por supuesto, el museo, con dos eficaces buscadores por obra y por autor.

Pasearse por el museo de ARC conjuga por lo menos dos placeres: el del vagabundeo y el de mirar. Hay que señalar la gran calidad de la página, tanto en estructura como en contenidos. Es difícil encontrar imágenes tan buenas de los cuadros y sobre todo de las esculturas como en esta web, y una variedad tan amplia de artistas. Están todos los grandes maestros que conocemos y estudiamos en historia del arte, junto con muchos más que cayeron en el olvido por seguir utilizando técnicas que cierto sector de la crítica ha considerado “superadas”. Lo único malo es que las imágenes no pueden copiarse a la biblioteca de objetos de un blog, como éste por ejemplo, así que los cuadros que expongo aquí están en, pero no proceden de ARC.

Me he preguntado muchas veces, como usuaria de internet y aficionada al arte, por qué me fascina tanto ARC; creo que mi predilección por el arte figurativo tiene que ver con mi preferencia por lo narrativo sobre lo conceptual. Además, existe un tipo de arte que me gusta mucho y es aquel cuya valoración es accesible a un público amplio (que dicho público esté interesado en realizar tal valoración o siquiera en mirar hacia ese lado ya es otro asunto), lo que permite que la controversia sobre la obra de arte y las interpretaciones que suscite sean diversas. Esto es especialmente aplicable al arte pictórico, en que técnica-forma e intención-contenido están tan estrechamente unidas en una sola impresión estética. Es fácil comprender por qué Velázquez es un genio, no tanto Goya, y mucho menos Picasso en una determinada época… Así, según vamos acercándonos al posmodernismo y, en esta línea, al arte no figurativo, las herramientas de juicio de que dispone un lego en materia de arte ante una obra son cada vez menos. La primera consecuencia de este hecho es que el alcance de dicha obra se reduce.

Podría parecer que hay artes abocadas a hacerse elitistas, porque han aparecido formas populares o tecnológicamente más avanzadas que han sustituido una parte de su antigua utilidad, como la música pop en el caso de la poesía, o la fotografía en el caso de la pintura. Yo siempre pensé, cuando era poeta, que resultaba inútil  y además innecesario tratar de hacer llegar la poesía a muchos lectores, porque ello requeriría desnaturalizarla sin lograr, a cambio, un verdadero aumento del interés por ella. Sin embargo en el caso de la pintura, se hace evidente en las exposiciones de artistas contemporáneos y por la misma naturaleza de las técnicas que emplea, que puede llegar a sitios distintos de los que toca la fotografía, que tiene un ámbito propio, y que se puede difundir sin renunciar a la calidad.

En este sentido, ARC se posiciona en los siguientes 12 principios y objetivos (sección Mission Statement):

1. Crear el mayor museo on-line con cientos de miles de imágenes de alta calidad de todos los trabajos conocidos de los grandes pintores y escultores de la historia de la humanidad, acompañado de la mayor biblioteca enciclopédica sobre arte en internet, con textos históricos, ensayos biografías y artículos.

2. Promover la vuelta del aprendizaje, los cánones y la excelencia en las artes visuales.

3. Ofrecer opiniones responsables en oposición a lo actualmente establecido en el mundo del arte, tal y como es expresado en la crítica de exposiciones contemporáneas y en la filosofía de la estética.

4. Divulgar la rica herencia artística de 2500 años de tradición creativa: imágenes realistas sobre temas universales y atemporales.

5. Profundizar en la comprensión del gran arte como expresión de grandes temas tratados poéticamente a través del dominio de todos los aspectos de la técnica.

6. Repudiar la idea de que el desarrollo en el arte requiere la destrucción de los límites y estándares, el énfasis en la novedad o la búsqueda de lo raro y lo feo como fin en sí mismo, y exponer el fraude de aquellos trabajos concebidos únicamente para escandalizar.

7. Ofrecer un recurso técnico e histórico de información sobre arte, incluidas las referencias a los expertos.

8. Ofrecer un foro de diálogo e intercambio de información entre aprendices, profesores, coleccionistas, conservadores y artistas.

9. Promover la enseñanza y la investigación de los artistas del pasado o los redescubiertos y la preservación de sus métodos y técnicas.

10. Establecer una literatura básica de estándares visuales en todo el mundo. El dibujo debe formar parte del núcleo de la currícula del K-12, y desarrollarse progresivamente hasta la educación superior y más allá.

11. Apoyar el restablecimiento de los altos cánones de representación en las artes visuales de la pintura, el dibujo y la escultura, y favorecer el concepto de calidad inteligible como primer criterio de juicio del gran arte.

12. Ser una plataforma para la discusión (tanto académica como informal) de historia del arte, estética, técnica, educación y otros temas relacionados, manteniendo en nuestra interacción con cualquiera la honestidad, la franqueza, la tolerancia.

La cosa queda bastante clara. Dos ideas básicas: que ARC se opone a un determinado establishment (por utilizar la misma palabra que ellos y evitar lo que se pierde en la traducción) que consideran fraudulento en cuanto a la visión del arte que promueve, y que tal oposición no pretende imponerse a nadie, sino defenderse con argumentos basados en el conocimiento del y el aprecio por el arte.

Algunos de los pintores mimados de ARC son: Bierstadt, exhaustivo paisajista norteamericano de origen centroeuropeo.

The Shore of the Turquoise Sea (1878)

The Shore of the Turquoise Sea (1878)

Bouguereau, maestro de la luz y de las texturas, muy controvertido en su época por sus desnudos casi palpables. En la película de Scorsesse La edad de la inocencia, se recoge en este sentido una alusión a su obra El retorno de la primavera que no recuerdo si está o no en la novela de Edith Warthon.

La tricoteuse (1882)

La tricoteuse (1882)

Eakins, en cuyos retratos las nítidas caras, manos y objetos parecen emerger de una bruma impresionista de trazo grueso en que se confunden tema y fondo.

Between rounds (1899)

Between rounds (1899)

Millais, uno de los más deslumbradores representantes de la escuela prerrafaelista.

Mariana in the Moated Grange (1851)

Mariana in the Moated Grange (1851)

Mucha, el gran maestro de la imagen comercial de principios del siglo XX.

Winter (1896)

Winter (1896)

Watts, el victoriano perturbador.

The Hope. George Frederic Watts (1817-1904)

The Hope. George Frederic Watts (1817-1904)

Sir Lawrence Alma-Tadema, la veneración inglesa por la cultura clásica llevada a imágenes.

The Finding of Moses (1904)

The Finding of Moses (1904)

Y no quiero terminar sin nombrar al menos algunos de los maestros en activo de ARC (ARC Living Masters*), algunos bastante jóvenes y ya con una carrera impresionante, en cuyas obras destaca el culto al detalle, la luz y la belleza. Por ejemplo William Whitaker.

Magic carpet (1981)

Magic carpet (1981)

Philippe Faraut, que ha llevado a la escultura una idea del movimiento y los volúmenes extraída con audacia del cine y la animación.

Paz (2008)

Paz (2008)

Yuqi Wang, la nitidez de la tradición china y el barroco revisitado.

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O Joel Carson Jones, con su deliciosa ironía y sus cuadros que hay que mirar dos veces.

Blue

Blue


El Día de la Mujer Mundial

Hoy es el día Mundial de la Mujer Trabajadora. Como este tipo de patrocinios y onomásticas me los tomo con cierta suspicacia racional-individualista, me he permitido robarle la idea al, algo pasado de rosca a veces, pero siempre grande, Andrés Calamaro, y le he puesto a esta entrada el título de una de sus canciones. En ella canta: “Con quién estarás ahora/ quién te va a dar de comer/ en el Día Mundial de la Mujer?”, y lindezas por el estilo, destinadas a tocar la pituitaria de todo el que se deje, y sobre todo de la mujer a la que va dirigida la canción, con despecho, en este día del Señor regido por el signo de piscis y por tanto profundo, generoso e impredecible.

Sufragistas inglesas

Sufragistas inglesas

Dos males ha sufrido la mujer en la literatura: el de ser considerada inferior, y el de ser considerada superior. Pero hay diferencia entre la mujer como elemento narrativo y la mujer como autora y, dentro de la primera categoría, debemos distinguir entre el personaje (Madame Bovary, por poner un ejemplo), y el objeto filosófico (valga La nueva Eloísa). Como personaje, la mujer de las obras que vale la pena recordar se ha expresado en casi todas sus facetas, no menos que los personajes masculinos. No ha habido época, ni la tan denostada Edad Media (en que, sin embargo, muchas mujeres se distinguieron, y en que precisamente se impusieron los gustos femeninos en las cortes, aprovechando que los caballeros válidos para la lucha andaban por ahí, en Tierra Santa), ni en el patriarcal siglo XIX, en que podamos hojear las obras que han pasado a la posteridad sin encontrar personajes femeninos complejos, de toda condición.

El error se ha dado en las otras dos categorías: la mujer como objeto filosófico, y la mujer como autora. En el primer caso, los escritores que tenían una visión del mundo más sentimental y que trataban de llegar a una forma ideal del mismo ignorando los conflictos creados por la naturaleza humana (nuestra única naturaleza, por más que nos disguste), resultaban ser los que soltaban perlas como esta:

“Mucho había de falso y perjudicial en este punto de vista respecto a la vida disoluta de los hombres, pero en lo tocante a la mujer la idea entonces predominante -tan distinta de la que impera hoy entre los jóvenes, que ven en cada muchacha una hembra que busca a su pareja- resultaba a mi juicio altamente beneficiosa. Al verse tratadas como ángeles, se esforzaban en tratar de serlo en mayor o menor grado”. (Tolstoi)

Para León, como para muchos otros autores atormentados por la injusticia, la pobreza, la guerra y otros males del mundo, el progreso entrañaba destrucción de viejas formas y en esa revolución el hombre debía enfangarse, pobre, en todo lo mundano, mientras la mujer había de permanecer a buen recaudo como alto bastión de pureza. Porque la mujer no era estrictamente humana… era celestial, era una obra de arte, un adorno de la cultura que, casi por casualidad pensaba y, sobre todo, sentía. Eso sí; sentía muchas más cosas que el hombre, y mucho más intensamente, hasta convertirse en una máquina ininteligible y casi absurda. Pero cuando un narrador sabe hacer su trabajo, se ve obligado a observar profundamente la realidad y a abandonar sus prejuicios; entonces es cuando a alguien como Tolstoi, que podía decir sandeces de la categoría de la anterior, le salen mujeres como Anna Karenina, como la Sonja de Guerra y Paz, que razonan y cometen errores, que son buenas y malas a la vez. Sobra decir que abrazo las rodillas espectrales de Tolstoi y le bendigo por habernos dejado presenciar La muerte de Ivan Ilich, las vicisitudes de El padre Sergio y tantas otras maravillas. Pero el talento narrativo no enmienda la inconveniencia de las opiniones personales.

Un ejemplo de cortesía estética es Madame Bovary. Uno bucea plácidamente en la historia sin que vengan las algas de la ocurrencia existencial a estampársele en la cara. Se ha dicho que Flaubert era un misógino o que la novela en cuestión es misógina. En cuanto a lo primero, no tengo datos para asegurarlo, las cartas que Flaubert escribía a su amante pueden revelar que era un hombre obsesionado con su trabajo y algo aburrido como compañero de carruaje, pero lo de misógino… no podría decirlo. Sólo declara una vez, cuando su amante le dice que se siente identificada con Emma Bovary, que tal cosa es imposible porque el personaje es vulgar, mientras que ella es una dama. Esta afirmación denota poco más que cortesía al uso, y el desprecio de Flaubert por sus personajes no se limita a Emma. Sin ir más lejos, Frederic, el protagonista de La educación sentimental, es bastante odioso en muchos aspectos: un cínico arribista, cobarde, un tipo mediocre. No es de extrañar, porque Flaubert solía decir que su meta como escritor era contar la estupidez. En cuanto a Madame Bovary como novela, Emma es una mujer. Es menos o más que eso; un personaje. No es todas las mujeres ni todos los personajes, es sólo uno. La obra no puede ser misógina en tanto que la misoginia se refiere a un género y no a un individuo. Es como si yo dijera que El último rey de Escocia es una película racista porque va de un africano cabrón.

La creencia en la inferioridad femenina es más compleja, porque no fue sólo un ideal romántico como el de la mujer angelical, sino que llegó a estar sostenida por la inducción, la falacia argumentativa y la pseudológica. Durante el siglo XIX, el temor a la libertad femenina que había estado justificado en épocas anteriores del mundo occidental con argumentos religiosos (la mujer fue la primera pecadora, Eva cedió a la tentación primero y después tentó a Adán, el cuerpo femenino es el origen del pecado, etcétera) comienza a sustentarse con datos científicos (el tamaño craneal de la mujer es inferior, la constitución física de la mujer es débil, los ciclos hormonales femeninos sujetan su conducta a cambios incomprensibles…) y político-sociales (las mujeres son beatas de nacimiento, las mujeres se dejan lavar el cerebro por los curas y conceden más importancia que el hombre al cotilleo y a la falsedad). Todo ello destaca el grupo genérico al que pertenece una mujer por encima de su individualidad: es mujer antes que persona, la consecuencia directa y más grave de ello es que su libertad puede ser atacada, porque la libertad es inherente al individuo y no al grupo. Ejercer su libertad puede llevarlas al error, ser libres puede perjudicarlas, luego hay que impedírselo.

La superstición que dicta que la paciencia y la sensibilidad de la mujer la hace peor que el hombre (o la que dicta que la hace mejor) podría ser responsable del tinte de condescendencia o malignidad que se encuentra en cierto análisis literario de la obra de autora. John Gardner declaró, lúcidamente y con gracia, como hace siempre: “A fuerza de asistir a cursos de literatura, el joven aspirante a escritor puede aprender a bloquear todos los impulsos naturales que tenga. Aprende a descartar la persistente vena ruin de J.D. Salinger, el plañidero sentimentalismo de tipo duro de Hemingway, la mala costumbre de Faulkner de interrumpir el sueño vívido y contínuo abandonándose a la retórica, los manierismos de Joyce, la frialdad de Nabokov. Puede aprender que algunos escritores a los que creía bastante buenos, generalmente mujeres, (Margaret Mitchell, Pearl Buck, Edith Warthon, Jean Rhys), son “en realidad” menores. Con el profesor apropiado, puede aprender que la Iliada es un poema contra la guerra, que los Cuentos de Canterbury son un sermón disfrazado o -si estudia con el profesor Stanley Fish y sus secuaces- que carecemos de elementos objetivos para afirmar que la obra de Shakespeare es “mejor” que la de Mickey Spillane(Para ser novelista. Fuentetaja, 2001).

Edith Warthon (1905)

Edith Warthon (1905)

Un ejemplo de esta injusticia lo encontramos en unas homilías, digo… conferencias, que dio E.M.Forster en el Trinity College, en Cambridge, la primavera de 1927. Su recopilación se convirtió en el libro Aspectos de la novela. Yo tengo la edición de 2003 publicada en Debate y me costó, pero conseguí leérmela entera. El mismo autor pide disculpas, en el prólogo, por ser “demasiado coloquial”. A mí me parece que el estilo no es el problema. El libro, al contrario que la joya de Gardner, es aburrido y pésimo porque todo el peso de la exposición se sostiene en opiniones y gustos particulares de Forster, porque éste es falsamente modesto y se gusta tanto que no siente ningún pudor cuando suelta y adorna ampliamente todo lo que se le pasa por la cabeza, aunque le preocupe, eso sí, el estilo con que junta las palabras. Dedica páginas interminables a explicar lo ridículos que le parecen los ingleses de mediana edad, heterosexuales, jugadores de golf, su opinión sobre el origen doméstico-no-erudito del gusto inglés por Sir Walter Scott, y muchas otras cosas que no sé si interesarán a alguien. Nunca he leído un libro de este autor, sólo he visto las varias películas que dirigió James Ivory basadas en su obra y me gustan, unas más que otras, pero puedo jurar que como conferenciante es una máquina inmisericorde de soltar lugares comunes y tonterías. Entre otras cosas, utilizando una de las muchas metáforas arquitectónicas de que acostumbra a echar mano, dice: “En la ficción inglesa existen demasiados hotelitos que han sido aclamados -en detrimento suyo- como edificios importantes (…). Pone el ejemplo de Jane Eyre, repite que es un “hotelito” y no un “edificio extraordinario” y aconseja: “La veremos y respetaremos en su justa medida si la situamos por un momento entre las columnas de Guerra y paz y las bóvedas de Los hermanos Karamazov“.

No digo que no tenga razón, no conozco las predisposiciones de la crítica británica, pero tiene una forma tan pedante de decirlo, como si se apiadara de la pobre sobrevalorada Charlotte Brontë. De todas formas, las infinitas rivalidades entre escritores pueden ser un consuelo, y una puede llegar a resarcirse de lo que ha leído en Forster con las palabras de un enorme narrador como Nabokov que, sin niguna duda, disponía de lo que Hemingway llamaba D.G.I.I: Detector de Gilipolleces Irrompible Incorporado. Interrogado sobre Forster, dice Nabokov: “Mi conocimiento de la obra de Forster se limita a una sola novela, que no me gusta; y, de todos modos, no fue el quien creó esa pequeña y trillada extravagancia acerca de los personajes que se desbocan y toman las riendas de la novela; es tan vieja como la literatura, si bien es cierto que uno simpatiza con sus personajes que quieren escapar de ese viaje a la India o dondequiera que los lleve. Mis personajes son galeotes”.

Así da gusto.