R.T

Rebeca Tabales (3 de junio de 1981, Madrid).

rebecatabales@gmail.com

 

Obras publicadas:

Eres bella y brutal (Algaida, 2008)

XIII Premio Ateneo Joven de Sevilla

9788498771602

-¿Eres amiga de Helena?

-Sí.

Sí, sí. ¡Sí! Me miró otra vez, intensamente, con alivio y también con rencor. Asentía con la cabeza mientras me miraba.

-¿Quieres tomar algo?

Me invitó a  un Trinaranjus y patatas fritas, en uno de esos bares donde el camarero está cabreadísimo por algo y el suelo lleno de mondadientes. Nos sentamos junto a una ventana. A un metro de la cabeza de la madre pendía uno de esos chismes de luz azul fosforescente que dan descargas eléctricas a las moscas. Estaba segura de que si miraba directamente el resplandor durante un rato me quedaría ciega, no inmediatamente, pero con los años, tal vez en veinte o veinticinco años, cuando ya hubiese olvidado aquel día. Así que no miré mucho la cara de la Madre, más bien miré sus manos. No se las retorcía (que es lo que hace mi madre cuando está nerviosa), ni tampoco entrecruzaba los dedos (que es lo que hace mi abuela cuando piensa); apoyaba en la mesa una mano y con la otra se acariciaba la muñeca, las uñas, los nudillos, y después entre los dedos, despacio, como hacía V con mi mano, en la penumbra del bolsillo, cuando jugábamos a que era mi amante, pero evitando siempre ese hueco blando del centro, donde debía de tener el interruptor del llanto. Su voz me llegaba como desde el fondo de un pozo donde yace alguien que ha dejado de querer salir. Lo primero que preguntó fue, claro:

-¿Sabes dónde está?

Negué con la cabeza. Astutamente, hice como si tuviera algo más que decir y finalmente decidiera callarme ( me sale muy bien), porque si no creaba un poco de suspense nuestra relación acabaría allí, no podría suplantar la identidad de Helena nunca más, ni por un segundo. Jamás me invitarían a su casa a conocer, casi no me atrevía a imaginarlo, la habitación de la domadora de sombras.

(…)

Aquella noche pensé en animar un poco el asunto, con una nota imitando la letra de Helena. No era sólo pura crueldad, también es que necesitaba tiempo para decidir qué hacer con ella, y no quería preocupar a sus padres mientras tanto. El día que la rapté llevaba una carpeta. Cuando subí de las calderas la recogí y la llevé todo el tiempo escondida bajo la chaqueta, apretada contra mis costillas, sintiendo en mi piel el calor de la intimidad que su contenido iba a revelarme. Pero al llegar a casa y abrirla con avidez… nada, sólo apuntes. No me pareció natural la falta de documentos en primera persona en la carpeta de una adolescente. Ni un desahogo contra la autoridad de padres o profesores, chistes, insultos o caricaturas, ni fotografías de actores o letras de canciones, o fragmentos de libros, o la nota maliciosa de una amiga criticando a otra. Qué falta de imaginación. Si no necesitaba expresarse, ¿cómo podría llegar a conocerla? Me costaba creer que dentro de ella, en su voluntad, no brillara al menos un pálido reflejo de la genialidad que había en su expresión, en su postura, en el uso que hacía de su físico. ¿Es posible que le saliera… natural, que fuese como el mar, o como una yegua? Qué decepcionante debía de ser la bella Helena para las personas que la conocieran de cerca. Todo gracia, soberbia, mala educación, zapatos blancos y después, más allá del muro impenetrable de belleza en bruto, la tierra árida sin horizonte.

Lo que sí encontré fue una chuleta para el examen de lengua, muy mala, por cierto; demasiado grande… y no era imposible suspender, incluso usándola. Después, escribí esto en una hoja de cuaderno, imitando su letra:

Mamá, estoy bien, no os preocupéis por mí. Estoy en casa de una chica que es amiga mía, porque no controlo mis emociones y necesito pensar.

Las eles eran como palos secos. Era imposible encontrar niguna diferencia entre enes y us. Las bes con grandes panzas, bajo las cuales nacían rígidas líneas rectas que salían disparadas hacia la letra siguiente, parecían mujeres pariendo en cuclillas, o insectos que estiraban las patas al morir. Me enterneció la pequeña espiral, el caracol que se iba abriendo hasta dibujar la cabeza de las as, de cola airosa y curva, como de caballo. Luego dudé de si ella escribiría una nota como esa, si diría algo como: no controlo mis emociones, si a Cati no le pareceria extraño que su hija, tan activa, tan bella y brutal dijera: necesito pensar, y tiré la nota a la basura.

 

 

 

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4 responses to “R.T

  • Román

    Acabo de leer tu novela. Me ha gustado mucho porque es realmente buena. Mis lecturas anteriores más recientes no tienen en absoluto el nivel de lo que has escrito pese a que una ellas estñe en el primer lugar entre los libros más vendidos. Ya se que piensas que si algo tiene éxito es porque alguna cosa tendrá, para haberlo alcanzado. Eso es cierto, Rebeca, pero también sabes que hay distintos tipos de excelencia en la literatura. Si uno busca tan solo distracción en su lectura, que la novela sea amena y la historia no aburra mientras se lee, si busca solo distracción, algo que también podría encontrar en otro género, por ejemplo en un cómic entonces entonces es lo que se llama un “best seller” pero hay otro tipo de novelas que contienen algo más, uno o más mundos dentro de la historia que se cuenta, una visión cósmica de quien la escribe un pensamiento y una escala de valores más profundoa. No se si tu novela estuvo o no en el primer lugar, cosa que indudablemente merece, porque la he descubierto ahora pero se que tiene una categoría de las que merecen más de una lectura, Me ha gustado mucho tu visión de las niñas en el entorno de los trece años y ese monólogo interior con que haces que Alejandra, en la realidad María nos cuenta su mundo y a través de él su historia. Me ha fascinado su clasificación de la belleza en cinco tipos, su “fanatismo juvenil” y ese mundo intermedio entre el adulto y el de la niñez. Me ha gustado mucho la figura de Teo y sus ideas sobre sus niñas y la figura del diablo. Me ha gustado sobremanera la conversación sobre “El Enemigo” con el hermano y esa naturaleza trinitaria del mal.
    Felicidades, Rebeca has escrito una novela realmente interesante en el buen, en el mejor sentido de la palabra. Desde luego es mucho más que un best seller. Esperaré con impaciencia tu próxima obra, Será un privilegio poder seguir deleitandose con tanto como tienes por decirnos.

    Román

  • rebecatabales

    En un buen, un gran lector como tú, una lectura así tiene más valor, y aumenta el valor de lo que yo, esforzadamente, escribí. Gracias, Román.

  • karen

    Me encanta su libro…A escrito algún libro mas,Seguro qe si a escrito algun libro mas sera de bueno como bella y brtutal

  • rebecatabales

    Gracias, Karen. Me alegro de que te gustase mi novela. De momento no tengo más libros publicados, pero sigo escribiendo. Un saludo.

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